27 de noviembre de 2014

Recuerdo

Deberíamos poner orquídeas en los pasillos y adornar con velas. Se vería mucho más bonito. Mejor, dejamos los crisantemos pero hay que combinarlos con un color más vivo. ¿Cuál te gusta?

Samuel estaba cansado. Era la octava vez que Mariela, su novia desde hacía un año cambiaba las flores.

-¡Samuel!
-Eh...no lo sé. Las que te gusten está bien.
-Siempre me dices lo mismo. No es posible que no apoyes en nada.
-Sí te apoyo.
-¿Sabes qué? Vamos a olvidar este asunto. Mejor no quiero flores.
-Lo que quieras está bien.
-¿Ves? ¡Me chocas!

Mariela salió corriendo de la pequeña cafeteria. Samuel tomó un último sorbo de café y pagó la cuenta.

-¿Día difícil?- le dijo una voz desde la otra mesa.
-¿Qué? Ah, sí. Ya sabes, los preparativos siempre son difíciles.
-¿Preparativos?
-Mmm...sí. Me voy a casar y la que salió corriendo es mi novia.
-Felicidades.

La voz que escuchaba desde la otra mesa, llevaba por nombre Elisa. Era una mujer alta, con el cabello rojizo y ojos oscuros. Cruzó la pierna sensualmente antes de continuar.

-Alguna vez pensé en casarme pero no era lo mío. ¿Sabes?
-Lo siento mucho.
-¿Por qué seguimos en mesas separadas?
-Jajaja. Lo siento, lo siento. ¿Me puedo unir?

Samuel se levantó hacia la mesa de Elisa. Pensó que era atractiva pero no podía hacer nada al respecto, tenía una novia enojada en casa y una boda que pagar. Esto último le amargaba el pensamiento ya que Mariela quería una boda estilo reyes de Inglaterra, mientras que él estaba contento con sólo hacer una reunión con sus más allegados.

-Entonces, ¿saliste corriendo del altar? -le dice Samuel en un tono coqueto.
-Jajaja. Algo así. No llegué a tanto. Devolví el anillo.
-¿Y ahora qué haces?
-Disfrutar la vida.
-Me gusta escuchar eso.

Elisa y Samuel platicaron durante horas. Ella le contó de cómo compró un boleto para recorrer el mundo. Las cosas que conoció en Vietnam y cómo le sorprendía todo en Japón. El color de las flores en París y la belleza de la arquitectura romana. Los platillos en Venecia y la brisa del mar en Ibiza. Samuel la escuchaba fascinado, pensando que él jamás había conocido ciertos rincones del mundo de los cuales Elisa le hablaba.

Samuel pensó en todas las cosas que Elisa le contó. Se la imaginaba disfrutando su momento en cada lugar. Pensó en la cara enojada de Mariela y entonces se atrevió a besar a Elisa.

El beso fue tierno y suave. Elisa se sentía atraída por Samuel. Intercambiaron números con el fin de volverse a ver.

Eso nunca sucedió, pero Samuel todavía piensa en Elisa en las noches antes de quedarse dormido al lado de Mariela.


30 de septiembre de 2014

Esperanza

Llegará un día
En que las noches dejarán de ser tristes
En que dejarás el llanto de lado

Llegará el día 
En el que te sientas valorado
En el que encuentres a tu lado una mano 
En el que ya no tengas que llorar

Habrá un día en que todas las horas serán alegría
En el que tu corazón disfrutará de la vida 
En el que ya no tendrás que llorar

Llegará un día 
En el que todas las palabras serán afectivas
En el que te dolerá la barriga de tanto reír
En el que ya no tengas que sufrir

Llegará el día 
En el que despertarás con la mejor compañía
En el que encontrarás una mano que tomar
En el que compartirás un mismo corazón 

Llegará el día
Llegará
Llegará corazón

Esperanza

15 de septiembre de 2014

Mi amiga, Soledad.

La conocí desde muy pequeña. Cuando mi hermano venía a tocar a mi puerta para jugar conmigo, la prefería a ella. Me escuchaba, sin juzgar, sin replicar. Mientras iba creciendo, me acompañaba a todos lados, incluso cuando me escondía detrás de la puerta de mi clóset y lloraba en silencio mientras mis papás peleaban a gritos. La preferí sobre un novio que tuve en la preparatoria. No podía soportar el compartir mi tiempo con otro ser humano en ese entonces ¿para qué? Me decía, mientras me armaba de valor para ponerle punto final. Preferí a mi amiga, antes que a los amigos y los primos. Cumplir con compromisos sociales me daba flojera y mi puntualidad siempre ha sido la peor que hay. Si alguien requería de mí, seguía siendo tan tentadora, que corría hacía ella sin importarme a quién afectara. Quién diría que ahora pasaría los días llorando porque, efectivamente, los amigos han ido y venido, pero la que queda aquí a mi lado, es Soledad.

29 de mayo de 2014

Sobre Elliot Rodger...

Creo que sería una redundancia contarles lo que este chico ha hecho. Sin embargo, me tomé algunas noches para leer su "Twisted World Manifesto", el cual no acabé pero leí los que él mismo llamaba como "los mejores años de su vida" y la parte donde plantea su "Retribution Day" y la forma en qué matará a todos aquellos que le han causado algún daño en la vida. 

La manera de canalizar los problemas de Rodger estaba mal, muy mal. Sin embargo, puedo decir que hay algo que se repite muchas veces en casos como este: la soledad. No solamente de sus padres, que al separarse no cuidaban de él cómo debían hacerlo. En su manifesto, Rodger hace evidente que llevaba una mala relación con su madrastra y que no quería tanto a Jazz, puesto que una parte importante del "Retribution Day" era matarlos a ambos. Sin embargo, una persona tan retraída, solamente puede refugiarse en cosas que le apasionan, tales eran los juegos de video que tanto lo emocionaban y que le daban una esperanza para seguir. No tenía amigos, no hablaba con nadie. Siento que si bien, "un hijo puede ser el fruto de sus padres", hombres así, también pueden ser "el fruto de la sociedad." 

Casi nunca he escrito sobre esto, pero sufrí de bullying cuando adolescente y no es una sensación muy agradable. Eso, aunado a la situación de tener nulas amistades, me hacía muy infeliz. Me la pasaba llorando porque no tenía amigos y pensando de qué manera podría hacerlos. Nunca lo descubrí. Mientras me paseaba por las hojas de ese "Twisted World Manifesto", por más espeluznante que parezca...me encontré.

No se asusten, no pienso dañar a nadie por mis desgracias. Para eso están las letras. Pero es verdad. Podía relacionarme con esos primeros años de secundaria en que Rodger no hablaba con nadie y se sentía fuera de lugar. Con la indiferencia que le presentaban sus compañeros y compañeras de clase. Como si fuera un ente, algo que no existe. Pude sentir su dolor y comprenderlo...hasta cierto punto. Creo que un error que Rodger cometió toda su vida fue tratar de entablar una relación con alguien. Él mismo cuenta que unos días antes del "Retribution Day" se sentó en una especie de plaza con la esperanza de que una chica se acercara a hablarle. Tiene mucho tiempo que no "ligo" con alguien, pero creo que si una persona te llama la atención, es mejor hacer un movimiento a quedarte sentado esperando. Dejando de lado sus pensamientos violentos, retrógradas y racistas, puedo decir que lo único que este chico quería era amar y sentirse amado. ¿Es sencillo? Pero muy difícil de lograr. 

Por eso vuelvo a la idea que había comentado, este tipo de personas, son "fruto de la sociedad". El ser tan indiferentes puede causar que alguien se amargue todavía más. El tratar mal a alguien en la calle, ser ásperos y cortantes puede dañar a las personas. ¿Es increíble, no? 

El mismo Rodger dice que si una chica se le hubiera acercado, su plan se hubiera terminado ahí mismo. No puedo entender por qué alguien prefiere morir a seguir en esta vida y ver qué sucede. Creo que se precipitó, pues aún era muy joven y creo que le esperaba una vida llena de experiencias. 

Este texto puede no tener forma, pero, sólo quiero dejar sobre la mesa esa idea. Una sonrisa nos puede abrir muchas puertas y darle a las personas un poquito de nosotros. Como decía Platón: 

"Be kind, for everyone you meet is fighting a hard battle."

25 de noviembre de 2012

Insights #1

Ser histérica en el lugar donde no solías ser...

Querer  extrangular al primero que haga ruido...

No ser suficiente...

Estar a punto de explotar pero tener que callar.

18 de mayo de 2012

My week with Marilyn

Marilyn Monroe: Do you know I've been married three times already? How did that happen? 


Colin Clark: You were just looking for the right man.


Marilyn Monroe: They always look right at the start. 

2 de abril de 2012

29 de marzo de 2012

Crónicas del fin del mundo: Cuenta final

11:57

El día amaneció nublado. Tomé el periódico que encontré en la recepción del edificio. Según esto nos quedan unas doce horas hasta que llegue la hora de la hora. Me serví un café. Ayer hubo un terremoto en Chipre, dos en Rusia, uno en la India, y en California tembló como nunca. Hay huracanes en ambos lados de este país, y la sequía se ha expandido a otros estados. Preferí cerrarlo y apreciar el panorama. La alfombra está cómoda, el café caliente, y nada me encanta más que estar sentada aquí en ropa interior. No tengo mascotas pues no me gusta hacerlas sufrir con mi ausencia, pero podría usar un poco de compañía genuina hoy. La luz se cuela entre las persianas y puedo ver más allá de mi balcón, que es un día tranquilo. Tranquilo. Hasta la palabra da risa.

14:01

Es algo estúpido empezar a escribir un diario el día que el mundo se va acabar. Pero eso es lo que sucede, estoy advertida, se cuántas horas me quedan de vida, como si un doctor me hubiera encontrado un cáncer tan fulminante que me dice, corre, ve y ordena tu casa. Y como la mía está bastante ordenada, no queda más que escribir. Estaba leyendo poesía. Unas palabras endulzadas se agradecen en un día cómo éste. Y traté de armar unos versos:

"Si me salvara ahora,
te amaría por siempre,
nacería de nuevo,
para celebrar nuestra nueva vida... 
para darte mi nueva vida..."

Escribía algo en la secundaria. Eso quedó olvidado cuando decidí otro camino. Es interesante. El único camino seguro para todos es la muerte. Eso es triste. Aunque es lo único que todos tenemos asegurado.

16:32

Estaba pensando en ti. No sé si llamarte, o escribirte, o no hacer nada. Los humanos estamos un poco enfermos. Pasamos la vida ocupados tratando de ganar dinero, ¿para qué? Para recibir el final aquí, en plena soledad sin que alguien te abrace. Mi vida es triste. Tengo la cartera llena pero el corazón vacío. La mayoría de las veces eso no es una buena combinación.

17:48

Está lloviendo. Bueno, es una tormenta horrible. Estoy en mi habitación. El granizo que cae es más grande que una pelota de golf. Mi ventana está estrellada. Tengo miedo. Qué puedo hacer. Pedí una pizza y me dijeron que ya no iban a dar a servicio hasta mañana...sí es que ese día llega. Por lo menos en eso debí haber pensado, en mi platillo final. Hasta los reos a los que ejecutan les conceden una última petición culinaria antes de morir. Traté de llamar a mis padres. Nadie contesta. Tengo seis años de no hablar con ellos. Es raro como te puedes convertir en una completa extraña para las personas que te vieron crecer.

18:18

Estoy preocupada. Tengo miedo. Quiero llamarte a ver si te animas y vienes a hacerme compañía, pero después de lo que hice lo más probable es que no quieras verme nunca más. Te diré algo: fue la peor decisión que pude tomar en la vida. Eso ya no importa más. Voy a tratar de buscar pilas...no tengo luz eléctrica y ya está empezando a anochecer.

20:01

Acabo de ver las noticias. Dicen que en todos lados hay comportamientos climáticos muy raros. Nueva York está a 28 grados en pleno 20 de diciembre. Todos creen que a la media noche cuando cambie el reloj estaremos fritos. Quiero resistirme a la idea. La verdad, es que ya me cansé de no hacer nada.

21:53

No hay luz eléctrica de nuevo, y me asomé por el balcón. Hay gente corriendo en la calle. Tengo miedo. Están histéricos, gritan, traen palos y piedras y arrasan con lo que se les ponga enfrente. Estoy en un quinto piso. No llegarán hasta aquí. Eso espero. Voy a mantener las luces apagadas y a escribir solo a ratos. El cielo truena. Espero que caiga una nueva tormenta con granizo apocalíptico para que la gente se meta a sus casas. Dicen que tres personas murieron esta tarde por el granizo. Tal vez así se calmen. Creo que me voy a vestir y buscar a algún vecino.

23:15

Hace rato tembló horrible. Buscando refugio me lastimé la uña del meñique. Ahora la tengo morada y ensangrentada. No me había atrevido a ir con el vecino, tal vez es buen momento. Solo nos quedan 45 minutos. ¿Será este el final? Se siente como tal. Me arrepiento de muchas cosas pero, fue bueno estar aquí. Hubiera querido hacer más cosas, decir más "te quiero".... ya no puedo escribir.

23:58

¡Me quiero morir! El vecino está herido. Nadie ésta viniendo ayudar, no hay ambulancias, ni policías, todos creen que esto se acaba. Regreso con él y está inconsciente. No hay nada que pueda hacer. No sé nada... siento que no puedo respirar... el corazón me late a todo. Quiero tirarme de la ventana...no mejor, tomar unas pastillas..sí... para tranquilizarme nada más.

12:08

Te escribo estas que serán mis últimas palabras. Afuera todos gritan y corren como si una bola de fuego y lava les estuviera quemando la rabadilla. Créeme que si hubiera tenido la oportunidad de vivir la vida de otra forma la hubiera vivido contigo... ya no puedo decir más. Te guardo en mi corazón a donde sea que esta mezcla mortal me lleve. Gracias.... gracias por todo....

21 de marzo de 2012

Intercambio

Te regalaré un te adoro
por cada reclamo que tenga contra ti
te daré la luna
cada vez que digas te amo

Besaré tu ojos
cada que mires algo que no sea yo
te daré todo
mientras seas tú

Regálame los besos
que no le has dado a nadie
ponme en tu brazo
como tatuaje cerca de tu corazón

Dame esas palabras de tu boca
promete que no se las has dicho a nadie
que soy quien las guardará
por una eternidad

Apártate del mundo
seamos solo tú y yo
no necesitamos nada
más que la aventura de tenernos.

-Andrea Karan

16 de febrero de 2012

Del pasado al presente

La fila del banco era enorme. Dentro de un cuarto pequeño estaban contenidas por lo menos unas sesenta y cinco personas. Había señoras obesas, hombres malolientes, niños corriendo y bebés llorando. Susana entró al banco. Normalmente mandaría a alguien, pero su asistente estaba enferma, y había que pagar cosas de carácter urgente.

Susana tomó asiento, sacó una hoja y comenzó a utilizarla como abanico. Su cabello era castaño claro, tenía mejillas rosadas, y ojos verdes. Parecía cansada, pero a nadie se le culpa de cansarse de esperar dentro de un banco. Después de cuarenta y siete minutos de espera, la mujer se levantó y corrió hacia la ventanilla. Sin fijarse, pisó una envoltura de una paleta babeada, que algún niño tiró mientras derramaba lágrimas de desesperación.

La chica cayó hacia atrás, y su tacón salió volando. Solamente pudo detenerse el vestido para no dar un espectáculo más grande. Cuando intentó levantarse, un hombre se acercó.

1 de enero de 2012

Atrapada

Pues ya es 2012. El año más fatídico en la historia moderna después del 2000. Hasta ya tembló en Japón. Seguro que este año muchas personas se tirarán de edificios, harán sectas satánicas, y habrán suicidios masivos. Por cierto, si alguien está pensando en donar "todo lo que tiene" no lo de a la caridad. Pídame mi número de cuenta.

No me sentía con ganas de escribir, o más bien sí, pero me sentía algo atrapada. A veces el tener un blog se vuelve lo más trivial del mundo, no tengo la cifra exacta, pero me comentan que el número de blogs que existen actualmente es un chingo. Es por eso que si todo mundo está hablando sobre algún tema, algunas veces siento que lo mejor que puedo hacer es callar. Lo que tenga que decir se hundirá en una vorágine de opiniones que pasada la moda, viene a ser una nada.

Cada que mando escritos a una revista de esas padrísimas porque son "independientes", me doy cuenta que en las letras también se vive una onda parecida a la del cine: si no vienes del CCC o del CUEC, usas lentes hipsters, te vistes como indígena (sin ofender, tan solo por moda), y no tienes una película donde haya o extrema violencia o demasiado sexo, combinado con un viaje que ni con valium y lsd juntos conseguirías, no vales nada.

Y por eso a veces me siento atrapada, aunque siempre he opinado que si tienes algo que decirle al mundo, es mejor venir a tu blog, el que casi nadie lee, y escupirlo.

Tal vez de eso se trate 2012, de finalmente decir lo que quieras decir, sin importar lo que eso implique.

Por cierto, tengo una idea para una novela, pero nomás no me salgo de las mismas pendejaditas.

Feliz veintedoce.

1 de diciembre de 2011

¿Y tú quién eres?

Hola, seguramente me encontraste por Facebook o por Twitter. Tal vez visitar mi página no te da un gran destello de mí, o incluso este blog se te haga apenas un fragmento que te pueda decir algo sobre quién soy.

Me llamo Andrea, y desde que me acuerdo me gusta escribir. Armaba guiones y hacía historietas, pero un día mi madre las tiro todas a la basura argumentando que eso no me serviría para nada. Con mi primer corazón roto vino mi primer poema, por ahí del 99.

Pasé muchos, muchos años, tratando de descifrar qué hacer con mi vida, hasta que por recomendaciones de profesores de la universidad, amigos cercanos, y completos desconocidos he caído en las letras. Aunque me pagan por escribir, aún no me pagan por escribir lo que yo quiera. Por eso a veces este blog está abandonado o solamente posteo escritos muy breves.

Fahrenheit 451

"Tengo diecisiete años y estoy loca. Mi tío dice que ambas cosas van siempre juntas. Cuando la gente te pregunte la edad, dice, contesta siempre: diecisiete años y loca." - Clarisse

16 de noviembre de 2011

El flechazo

Se conocieron en un taxi. Ella trabajaba en Polanco, y él era taxista de sitio en la zona. Era un Jetta negro, con quemacocos, del año. Después de varios minutos arriba de la unidad, la chica estiró las piernas en señal de alivio y él miró discretamente.

-¿Hay mucho tráfico?- preguntó ella.

Ella nunca hablaba con los taxistas, pero notó esa mirada, y la puso nerviosa.

-Ah…sí, no tienes una idea.

Él tenía la piel bronceada, el cabello chino y corto, traía una camisa polo blanca, y tenía ojos redondos y negros. Se podría decir que era apuesto. Un “taxista guapo” como ella lo llamaría.

-Es que es 15 de septiembre, ¿qué me esperaba, no?

-Sí, jajá.

24 de octubre de 2011

El último momento

En aquel último momento, Dalia sostenía su muñeca de la infancia en la mano. Recordó los dulces domingos en la feria, los algodones de azúcar, los helados dobles, el carrusel, la casa de los espejos, las risas de su hermana, la mirada de sus padres. La fiesta de cuando cumplió siete años en la cual le obsequiaron un pony. 

19 de octubre de 2011

Crónicas del fin del mundo: Itzel

Aarón e Itzel salieron hacia el frío viento del invierno. Era un día nublado y gris, y de puro milagro no había llovido. Dentro del salón de fiestas, estaba toda la familia de ella, celebrando por sus quince años. Itzel era una muchacha alta, con el cabello negro, largo y rizado. Su vestido se abrazaba a su cuerpo como un guante y caía con gracia hasta tocar el suelo de terracería del rancho. Aarón era novio de Itzel desde hacía un mes, cuando la conoció en un puesto de tortas que él atendía, pero existía un detalle: había diecinueve años de diferencia entre ellos, lo que quería decir que mientras Itzel aprendía a caminar, Aarón experimentaba con mujeres, y ya había tenido su primera borrachera. Aún así, la edad, no era ningún problema para ellos.


-Te ves bien bonita- le dijo mientras le daba una flor.

-Gracias, no debiste haber venido.- le contestó tímidamente la chica.

-¿Por qué no? Quería verte. Definitivamente tienes que guardar este vestido, quiero frotarte las costillas mientras lo traes puesto y después tocar tu…

27 de septiembre de 2011

Crónicas del fin del mundo: La espera.

El día que me morí era un día como cualquier otro. La alarma ruidosa del reloj color rojo sobre la mesita me despertó, como todos los días. El dulce olor de los hot cakes me llamaba a la mesa, pero me tenía que ir. Un cálido beso de mi madre fue el último que recibí, aunque en ese momento, yo no lo sabía. El momento me pasó de largo, y corrí a la escuela.

Vi a la chica que me gustaba, platicamos un poco sobre la catastrófica fecha, no solo porque era el fin del mundo sino porque había examen final. Yo, la verdad no creía mucho en eso del fin del mundo, pero donde me encuentro ahora todo es frío y lúgubre por eso pienso que el mundo no terminó. Al menos, tendría compañía, creo yo.


13 de septiembre de 2011

Crónicas del fin del mundo: Heriberto Pt.1

Heriberto Martínez y Martínez, era el heredero de la familia Martínez y Martínez de España. A sus veintidós había comenzado en la firma de abogados de su padre, y hoy diez años después era uno de los abogados más importantes en toda la Ciudad de México. Sus abuelos eran dueños de una compañía de jamones ibéricos, así que cuando supieron que su nieto por fin contraería nupcias enviaron una paleta a todos los conocidos y amigos de la familia a manera de celebración.

La afortunada era Patricia Domínguez, cuyos padres eran dueños de Paladini, otra compañía española de embutidos. El padre de Patricia y el padre de Heriberto habían sido buenos amigos hasta que la vida los separó cuando Martínez tuvo que irse a vivir a México para continuar con la expansión de la compañía. Para que la amistad no se terminara, lo sellaron con un trato: Su hijo y su hija se casarían, perpetuando la amistad y simbolizando una alianza entre dos gigantes comerciales. Heriberto y Patricia de apenas 7 y 5 años de edad en ese entonces, no entendieron bien lo que sucedía cuando sus madres les dijeron "dénse un besito".


4 de septiembre de 2011

Crónicas del fin del mundo: Andrés

Carta escrita por Laura Hernández para su ex-novio Andrés, el 20 de diciembre de 2012 cuando se enteró que él se había casado.
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Querido Andrés:

Me he enterado hace algunos días, de que te casaste. Eso, ha causado un dolor tan tremebundo en mí, que sentí que me moría un poquito mientras veía tus fotos en Facebook. Yo creí que eso no había sucedido aún, porque no has perdido esa manía tan tuya de ponerte "soltero" en todas las cosas y redes donde te inscribes.

Debo decírtelo: no te vi feliz en tus fotos, ni siquiera un poquito de lo feliz que fuiste conmigo. Ese traje gris acartonado combinado con rojo se veía más que fatal. Pero, ¿qué te puedo decir yo, si la novia era la más horrible de todas? De seguro estaba embarazada, se le salían todas las lonjas del vestido, y esa sonrisa de dientes chuecos delataba algo más que "felicidad". Por el contrario, tu madre y tus hermanas se veían radiantes como siempre. De seguro tu mamá salió tan pensativa en las fotos porque se preguntaba internamente cómo hubieran sido las cosas si te hubieras casado conmigo , estaba muy feliz.


14 de agosto de 2011

Crónicas del fin del mundo: Martha

¡No me toques con las manos sucias!-le dijo ella con un tono de asco en la voz.

Alberto se apartó-pero si ya me lavé las manos mujer- le dijo con fastidio.

Él se levantó y se tiró a dormir en el piso, mientras que la mujer se lavaba de nuevo las manos.-Martha, ya te habías lavado. ¿Ahora qué haces? ¡Regresa a la cama! Ya no me voy a dormir contigo -dijo, tratando de convencerla.

Esa fue la última vez que Beto trató de tener sexo con su mujer. Desde la boda, muchas cosas habían cambiado. Antes su esposa era una mujer más feliz. Su belleza y su manera de ser, combinadas, -la convertían en un ángel-, palabras de la mamá de Beto. Martha era rubia, el cabello le caía debajo de los hombros, y tenía una sonrisa que iba perfecto con los almendrados ojos azules. Beto siempre se sintió orgulloso de poder tener a una mujer así.

Ahora todo era diferente. Ella solamente pensaba en la limpieza, y hacía todo lo posible por que su casa no se ensuciara. Usaba ropa de tercipelo para poder frotarse contra las paredes y quitarles el polvo, sus nuevos zapatos eran dos pedazos de tela que servían para lustrar el piso, y su arma de elección era el aerosol antibacterial. Diario, cuando Beto llegaba del trabajo, Martha lo obligaba a lavarse las manos, e incluso muchas veces ella misma lo hacía para asegurarse de que quedara bien limpio. En dos ocasiones ella le había sangrado los nudillos de tanto tallarlo.

Beto estaba cansado, sentado en la barra de un antro, pensando qué podría hacer al respecto. Amaba a Martha pero, quién sabe si había forma de regresarla a la normalidad. Mientras estaba absorto en sus pensamientos, una chica se le acercó. -¿No me invitas un trago?-le dijo una morena de fuego con una sonrisa pícara en el rostro.-Claro, ¿que quieres?-le contestó, tranquilo.

Pasaron las horas. Beto le contó la historia de su esposa loca, y por primera vez sintió que alguien lo comprendía. -Ya sé, mi mamá también estaba loca por la limpieza, hasta nos rociaba insecticida en la cabeza...-Un anuncio los distrajo. En Eslovenia había disturbios porque mañana se iba a acabar el mundo. La gente estaba vendiendo sus propiedades y asaltando tiendas de conveniencia.

-¡Ah! El fin del mundo, otra mentira de nuestro sistema...¿cuántas veces se ha terminado?- dijo ella. Él sonrió.
-No sé, ya van muchas- contestó tímidamente.
-Oye, y si tu esposa está loca, y el mundo se acaba mañana, ¿No te gustaría hacer algo realmente sucio?- le propuso pícaramente.

Pagaron las bebidas y se fueron. Antes de ir al hotel pasaron a un mini súper y compraron miel, chocolate líquido, y crema batida. Llegaron al hotel. Corrieron a la habitación. Ella lo hizo pasar la mejor noche de su vida, pero mientras se le subía encima para embarrar su pecho de chocolate, la rodilla de la mujer apretó la bolsa del pantalón, el celular se marcó al número de su casa y su esposa contestó.

Martha escuchó todo y por más que gritaba nadie le respondía del otro lado. Después de que Beto terminó de lamer la crema batida del cuerpo de su amiga, botó el teléfono. Llorando como histérica, decidió lavar el baño. Abrió la llave del agua caliente, y fue a la bodega por una botella de ácido muriático. Se encerró en el baño junto con dos cepillos, una fibra, y una esponja. Pensó que tal vez si su esposo llegaba a encontrar el baño perfectamente limpio, la volvería a querer. Llenó una cubeta con agua caliente y agregó media botella de ácido. Mientras tallaba el piso se dio cuenta de que sus uñas estaban sucias. Tomó el cepillo con el ácido y se talló, después la cara, los pies, y las piernas. Apenas tuvo que pasar una hora para que la mujer muriera ahogada por los gases del ácido.

Cuando Beto llegó a casa, encontró a la mujer tirada en el piso con la botella de la calaca impresa en la mano. Llamó a urgencias, pero era demasiado tarde. La mujer fue enterrada al siguiente día. Beto se casó con la morena de fuego una semana después, y nunca extraña a Martha por las noches.